El Faro de Chipiona, recuerdos y secretos

Faro de Chipiona

Siempre lo veía ahí, y cada vez que, de pequeño, íbamos a Chipiona, mi ilusión era ver el faro, aquel dedo de piedra, imponente, que se levantaba del suelo con firmeza. Mi ilusión era verlo de noche, intentar medir con mi inocencia hasta dónde llegaba su luz, atrapar con los ojos la silueta redonda de aquel testigo de la historia. Pero nunca me contaron precisamente su historia…

No supe hasta hace poco lo que aquel bello recuerdo de la infancia guardaba para sí como un secreto inconfesable. Nunca me dijo, por ejemplo, que era y es el faro más alto de España, el tercero de Europa y el quinto del mundo. Sus 69 metros de altura y timidez sólo se pueden subir con la mirada y por los 344 escalones que conforman su esqueleto.

Tampoco nunca me dijo su edad, tan tímido como era. La primera piedra se puso el 30 de abril de 1863, y se concluyó su construcción el 28 de noviembre de 1867. Ese día ya emitió su primera luz, como un recién nacido. Esa luz que tanto buscaba y buscaba en las noches de Chipiona, una luz que irradia hasta una distancia de 23 millas náuticas, o lo que es lo mismo, casi 35 kilómetros de distancia.

Es tan modesto y humilde que jamás me dijo que, en noches claras, su luz se puede ver incluso desde las costas de Portugal. Todo barco que quiera llegar a Sevilla a través del Guadalquivir tiene que tomar como referencia el Faro de Chipiona. ¿Cómo podía yo saber, en aquella infancia de recuerdos y chiquillerías, la importancia de aquel faro?.

Hoy en día ya no hay fareros, ya no tienen que subir hasta arriba para encender y tener preparado el faro. La luz es automática. Aquel recuerdo de la infancia encerraba tantas y tantas cosas interesantes. ¿Quién las sabía?. A buen seguro que, desde su altura imponente, me miraría sonriendo, aguardando pacientemente a que descubriera sus secretos.

Foto Vía Flickr

Print Friendly, PDF & Email



Etiquetas: ,

Categorias: Chipiona



Deja tu comentario