Verano en la Sierra de Grazalema

Sierra de Grazalema

Con la llegada de las altas temperaturas del verano, la lluvia y el frescor de la primavera sólo parecen un lejano recuerdo en la Sierra de Grazalema. Los grados van subiendo progresivamente a medida que avanza el día, y las previsiones son casi siempre de un intenso calor que se acerca a la friolera de los cuarenta grados.

El verde de los campos y los prados ha cambiado de color, y deja paso a la tierra polvorienta, en donde el verano hace su trabajo, secando las semillas y sacando a los campos a los agricultores, que cortan las balas de paja.

Seguramente no hay nada que se pueda comparar a pasear por un bosque de pinos en esta zona de la provincia de Cádiz, o a pasar unos días en alguno de los hoteles rurales del lugar. Las cigarras en las ramas son las únicas que no parecen percatarse de unas temperaturas que derriten el romero y la lavanda, llenándose el aire de un inconfundible aroma mediterráneo y de cálido verano. Tal vez se pueda adivinar en mis palabras que, además del verano de la zona de playas, también me encanta el verano de la Sierra de Grazalema.

El rosa brillante de algunas flores está en pleno auge, y si tenéis la oportunidad, fijaros como es más abundante cerca de los cursos de agua y los barrancos. Los setos siempre ofrecen grandes paraísos para los insectos en los meses de julio y agosto. Sobre todo para las libélulas, brillantes joyas del verano que, junto con las mariposas, pueblan el aire con su miríada de colores y tamaños.

Es lógico que muchas personas puedan pensar que hace mucho calor en julio y agosto en la Sierra de Grazalema. Pero, aquellos que os gusten los insectos, es un lugar y un momento ideal para poder ver algunas de las especies más raras. Libélulas, mariposas y un sonido de colores llamará vuestra atención en todo momento.

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Categorias: Parques Naturales



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