Historia del Puerto de Santa María

Fernando VII en el Puerto de Santa Maria

Cuenta la leyenda que tras la guerra de Troya, el caudillo ateniense Manestheo vagó durante años por el Mediterráneo, hasta que alcanzó la desembocadura del río Guadalete. Allí, nada más llegar, erigió una pequeña ciudad a la que denominó Puerto de Menestheo. Es así como para algunos nació la ciudad del Puerto de Santa María. Para corroborar la presencia de fenicios y griegos está el yacimiento de Doña Blanca, con piezas que datan del siglo IX a.C

Leyendas o historias reales, lo que sí sabemos es que, después de la presencia de los griegos y los fenicios, los romanos también pasaron a ocupar este Puerto, siendo ocupado más tarde por los visigodos. La entrada de los musulmanes por las costas de Tarifa propició que, en el mismo año de la invasión, en el 711, los árabes la tomaran, dándole el nombre de Alcanatif, que significaba en su lengua «puerto de las salinas».

La ciudad siguió siendo musulmana durante más de cinco siglos. No fue sino hasta 1260 cuando Alfonso X la reconqusitó nuevamente para los cristianos, bautizándola con el nombre de Santa María del Puerto. Desde entonces la historia ha querido recompensar a esta bella ciudad con anécdotas y acontecimientos de interés.

Por ejemplo, se dice que entre 1483 y 1486, aunque algunos estudiosos toman las fechas de 1490 y 1491, aquí vivió Cristóbal Colón, lugar que eligió para preparar los los preparativos de su viaje continental. Fue precisamente en el Puerto de Santa María donde Colón conoció al célebre marino Juan de la Cosa, quien además de asesorar al navegante, le cedió su nao, la Santa María, una de las carabelas del Descubrimiento. Precisamente, su nombre viene de ahí, de estar en el Puerto de Santa María.

Años más tarde, en 1500, Juan de la Cosa realiza en el Puerto de Santa María el primer mapamundi de la historia. Los siglos venideros traerán nuevas historias para la ciudad, constituyéndose como base de las galeras reales y sede de la Capitanía General de la Mar Océana. Sus calles se convierten en un hervidero de comerciantes que vienen del Nuevo Mundo, siendo el Puerto de Santa María uno de los primeros lugares en donde se puede ver y comprar los productos de la otra parte del océano.

El carácter veraniego se pone de manifiesto en el Puerto cuando, en 1729 y 1730, Felipe V, el primero de los Borbones, la escoge como residencia oficial veraniega. Es entonces cuando sufre un pequeño declive en su historia, sobre todo a raiz de la caída del comercio americano. Volverá a recuperarse en el siglo XX, gracias a las industrias bodegueras y, sobre todo, en los últimos años, con la llegada del turismo.

Print Friendly, PDF & Email



Categorias: Historia de cadiz, Puerto de Santa Maria



Deja tu comentario