Senderismo por el Ojo del Moro en Benaocaz

 Benaocaz

Hoy os queremos traer hasta aquí otra ruta senderística que, realmente, os interesará mucho hacer si estáis por la provincia de Cádiz. Se trata de la Ruta del Ojo del Moro, muy fácil de hacer, y recomendada especialmente en primavera u otoño, pero eso sí, recomendada en un día claro, luminoso. Algunas zonas suelen estar demasiado profusas de vegetación, por lo que os recomendamos pantalón largo y camisa de manga larga.

El camino en sí es bastante rocoso y algo resbaladizo, así que buenas botas para la caminata y mucho cuidado. La ruta comienza a las afueras de Benaocaz, cerca del hotel rural de Los Chozos. Desde la carretera que une El Bosque o Ubrique con Benaocaz veréis, un kilómetro antes de llegar a Benaocaz, una indicación con Los Chozos a la izquierda del camino.

Desde la desviación hay aproximadamente un kilómetro hasta los Chozos, para poder aparcar. Justo antes del puente del Pajarito, oculto en la vegetación a la izquierda, apenas legible, hay un cartel que marca el inicio de la ruta.


Inicialmente el camino nos lleva por el cauce casi seco de un arroyo, que sólo suele llenarse en invierno, y discurre paralelo a él antes de cruzar sobre un viejo puente de piedra. Una vez cruzado este puente llegaremos hasta una estructura ruinosa de piedra que, antiguamente, se trataba de un horno de cal. Es un lugar interesante, sobre todo para la historia de la provincia, pues fue uno de los tantos hornos que había en los alrededores, con los que se construyó la cal que hoy conforma la esencia de los Pueblos Blancos.

Desde aquí tomamos el camino del lecho del río, en la parte izquierda, hasta que llegamos a otro pequeño horno, donde el camino se pone un poco empinado. A partir de aquí comenzaremos a tener una visión cada vez mejor del valle que nos rodea. La vista puede ser incluso la del Castillo de Aznalmara, encaramado en los alto de su impenetrable pico, un lugar perfecto para ver venir las tropas que se acercaran a él.

La belleza de este paseo no sólo se centra en el paisaje de alrededor, sino que también nos encontraremos con interesantes aves, especiales formaciones rocosas, gargantas talladas por el arroyo, o la gran cantidad de plantas que se aferran a las piedras. El paseo concluirá en la cima del camino, donde podremos ver incluso el punto de partida del que comenzamos.

De todas maneras, si queréis, podéis continuar un poco más allá, cerca del río Hondón. Es un camino bastante fácil, tanto para ir como para volver, aunque es mejor ir con alguien que lo conozca un poco. Además, las formaciones rocosas, en algunos puntos, son bastantes altas y puntiagudas, nada seguro para ir con niños, por ejemplo.

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