
Seguramente dejéis atrás historias medievales, misterios y leyendas de un pueblo surcado por los siglos y el tiempo. Olvera es un lugar en el que perder la imaginación, un territorio de frontera, que marcaba el devenir de cristianos y musulmanes. Su castillo nos despide desde la atalaya de su horizonte.
Pero antes de marcharnos completamente de Olvera, tenemos que hacer una pequeña parada en la carretera que se dirige a Torre Alháquime. Apenas dos kilómetros después de salir del pueblo, tenemos el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de Olvera, y por la que sus habitantes sienten una devoción especial.
Arquitectónicamente hablando no tiene demasiado que contarnos este santuario, un edificio barroco, sobrio, del edificio XVIII, un templo que reúne las características populares de las iglesias de la época y de la zona. El entorno que le rodea también es muy andaluz, muy de serranía gaditana. Olivares y peñascos que nos dan sombra e invitan a una pequeña parada.
La talla de la Virgen de los Remedios es anterior a la propia iglesia. Se cree que puede datarse en el siglo XV, aunque no se está muy seguro de ello. Esta Virgen se veneraba en la iglesia parroquial de Olvera, trasladándose hasta este santuario.
Si seguimos hablando de años y años, desde 1715 se celebra en estos llanos del santuario la célebre Romería del Lunes de Quasimodo, el segundo lunes después del Domingo de Resurrección. Es tanta la querencia que sienten los lugareños por la Virgen de los Remedios, que se le conoce como la patrona de las cien sierras, ya que no sólo son los habitantes de Olvera los que se acercan a venerarla. La Virgen fue coronada canónicamente en 1966 por el Arzobispo de Sevilla.
Sin duda que, si estáis por aquí, visitando los grandes atractivos turísticos e históricos que tiene Olvera, os gustará acercaros hasta este santuario.
Foto Vía IES Zaframagón