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Imaginad un mar de olivares, y en medio de todo, un pequeño pueblo vuelto hacia arriba. Esta es la imagen que, en la distancia, tendremos de Zahara de la Sierra, con la torre de su castillo sobresaliendo de la cresta de una roca y de las pequeñas casas blancas que se arremolinan en torno a la Sierra del Jaral. Zahara de la Sierra se halla en el corazón del Parque Natural de Grazalema.
Desde la autopista nos desviamos a la altura de Algodonales en la carretera C-339 para llegar hasta Zahara. La primera gran sorpresa con la que nos encontramos es ver la vista panorámica de la ciudad reflejada en las tranquilas aguas del embalse. En estas aguas también duerme la antigua, y a veces, sangrienta historia de Zahara. Batallas entre moros y cristianos que aún se recuerdan en las esquinas de las calles empedradas de Zahara, y en las almenas de su castillo.
Dada la abundancia de naranjos en la zona, algunos historiadores afirman que el nombre de la ciudad se deriva de la palabra árabe “azahar”, mientras que otros dicen que el nombre original era Al-Zahara, refiriéndose a una de las mujeres favoritas del Califa de Córdoba. Otras sugerencias apuntan a la palabra “zafra”, que significa “especie de roca”, Zahara, que significa “brillante”, y Sahira, que significa “magia”.
En cualquier caso hay que apuntar el origen musulmán de Zahara. Zahara se ha mantenido durante siglos casi intacta. No es de extrañar que, con tan rico patrimonio arquitectónico, la ciudad fuera declarada en 1983 Conjunto Histórico Artístico, y haya sido galardonada en muchas ocasiones con numerosos premios por la labor de conservación de la ciudad.

Caminar por las calles de Zahara es recorrer su pasado histórico. Sus hermosas calles y plazas nos trasladan sin ningún género de dudas al ambiente medieval de la ocupación musulmana. Este paseo nos permite ver la arquitectura popular de Zahara. Comenzaremos por la Iglesia Parroquial de Santa María de Mesa, construida por Antonio Figueroa en 1755, o la Torre del Reloj, que data del siglo XVI, situada justo al lado de la Capilla de San Juan de Letrán.
Junto a la Iglesia de Santa María hay un camino de piedra que conduce a las ruinas del castillo y la Torre del Homenaje, que datan de los siglos XIII y XV respectivamente. Esta torre se halla en la cima de una imponente formación rocosa, con unas magníficas vistas panorámicas de los alrededores. Precisamente, pasear por estos alrededores es también una obligación. El mejor lugar, para mi gusto, es el río Bocaleones, cuando surca un desfiladero de 400 metros.
En la parte inferior de esta gargante se halla una gruta conocida como La Ermita, donde la acción del tiempo ha formado un espectacular conjunto de estalagmitas y estalactitas. Al final de la gruta natural se encuentra el puente romano conocido como Los Palominos, cerca de un área recreativa con mesas y barbacoas. Otras zonas que son interesantes de visitar son la Garganta Seca, una abertura natural en la roca entre Zahara y el Puerto de la Breña, y el embalse de Zahara-El Gastor, con muchos lugares para descansar.
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[...] descolgamos la bicicleta del baúl de los trastos poco usados en casa, y nos dirigimos a Zahara de la Sierra, uno de los pueblos blancos, para mi gusto, más bonitos de Andalucía occidental. Nuestra [...]
Pingback por En bicicleta por Zahara de la Sierra y Prado del Rey28-08-2009 @ 12:00 pm