
Ni que decir tiene que callejear por Jerez de la Frontera es una de mis aficiones favoritas. Hay lugares para todos los gustos, desde el recuerdo romántico de una ciudad amurallada, recorriendo el hilo argumental que deja el encanto de la muralla en la calle Porvera, hasta rincones más ocultos pero no menos fascinantes, como los que viven a la sombra de los balcones en el barrio de San Mateo.
Justo en el centro de la ciudad, muy cerquita de las calles más comerciales, y a un sólo paso del recuerdo de los siglos y las piedras, se halla la Plaza de la Asunción, un rincón puramente jerezano en el que sobreviven, a ras de la emoción, muchos recuerdos y sensaciones de mi infancia. Una plaza en la que destacan muchas cosas, entre ellas la Iglesia de San Dionisio, o la estatua de la Virgen de la Asunción, así como la fachada del Cabildo y las casas nobiliarias que, con sus balcones, salen a la calle en el jugueteo constante con el sol.
Llegar a esta plaza desde los recovecos de las calles Tornería y Sedería es un encanto que no debiera perderse. Un poquito antes, la hermosura de la plaza Plateros, antiguo rincón del gremio de las platerías, en la que se alza, viejita pero hermosa, la torre de la Atalaya, formando parte ya del conjunto de la Iglesia de San Dionisio, del siglo XV.
El suelo empedrado se inclina ligeramente, y con la vista al fondo de la Catedral jerezana, se nos abre la plaza de la Asunción, con su monolito a la Virgen, construido en 1952 por el artista gaditano Vassallo Parodi. Frente a la imagen, la antigua Iglesia de San Dionisio, hoy en día cerrada por reformas, y cuyos trabajos de construcción se iniciaron allá por el siglo XIV.
De la plaza también tenemos que destacar el impresionante Cabildo antiguo, un edificio de estilo renacentista, quizás de los mejores monumentos de Jerez, pero que, creo, no está del todo apreciado ni enseñado a los turistas. No se sabe con certeza el autor de la obra, pero su extensa fachada, que ocupa todo un lateral de la plaza es un maravilloso ejemplo de arquitectura y escultura renacentista.
La Plaza de la Asunción es un lugar que no debéis dejaros atrás en vuestra visita a Jerez de la Frontera. Callejear por la ciudad y pasar por ella todo es uno. Merece la pena.