La Playa de la Caleta en Cádiz

Atardecer en la Playa de la Caleta

En mis años de estudiante en Cádiz, una de las mayores tentaciones, algunas veces imposible de resistir, era el escenario de la Playa de la Caleta, uno de los espacios más interesantes de Cádiz. Los bellísimos atardeceres, el sol clavándose en la marea, ante la mirada impasible e histórica del Castillo de Santa Catalina y el de San Sebastián, y un suspiro entrecortado de emoción…

La playa de Cádiz, la historia viva de la ciudad, 450 metros de longitud que convierten esta zona en una de las más tradicionales y queridas por todos. La Caleta, tan coqueta y tan bella, vestida de encanto. Aquí estuvo el primer puerto con el que contó la ciudad. Fue construido por los fenicios, aprovechando que se encontraba protegido por los temporales gracias a los espigones que la cierran.

Todavía hoy, cuando baja la marea, se ven cerca de la orilla los cimientos de aquellas construcciones fenicias, que con tanto cariño guardan, como una sábana de cristal, las aguas de esta playa. Uno de los maravillosos encantos es la pléyade de barquillas, que aguardan la subida de la marea para salir en busca de las preciadas caballas caleteras y otras especies.

Desde el precioso paseo podemos acceder a la playa a través de una escalinata. Al bajar a la arena nos sorprende la silueta blanca y casi oriental del Balneario de la Palma, levantado en 1926 en sustitución de otros de madera que existían desde principios del XIX. Tiene capacidad para 500 personas y tuvo antaño un gran restaurante que organizaba fiestas y banquetes, así como baños de agua salada, dulce, fría y caliente. Hoy en día alberga la sede del Centro de Investigaciones Arqueológicas Submarinas.

Balneario de la Palma

A la derecha, mirando el mar, se halla el Castillo de Santa Catalina, construcción defensiva levantada por el ingeniero militar Cristóbal de Rojas, con motivo del saqueo anglo-holandés de 1596. Y a su izquierda, el Castillo de San Sebastián, donde, según cuenta la leyenda, se levantaba el templo de Cronos. Los musulmanes levantaron aquí una torre vigía para controlar el paso de los barcos.

En 1457 se permitió a los marineros de un barco veneciano que permanecieran en la isla hasta que se curasen de la peste. Éstos construyeron una ermita dedicada a San Sebastián, oratorio del que tomó su nombre el actual castillo.

La Playa de la Caleta es sin duda uno de los rincones más encantadores de la ciudad de Cádiz. Dicen los gaditanos que no se ha sentido verdaderamente Cádiz hasta que uno no se baña en las aguas de la Caleta. Y sin duda que tienen mucho de razón.

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Categorias: Cadiz Capital



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