Los Títeres de la Tía Norica

Los Titeres de la Tia Norica

El teatro de títeres aparece en España en el siglo XVI. En la ciudad de Cádiz se encuentra una de las compañías más importantes del país, y quizás, diríamos que hasta del mundo. Es la compañía de la Tía Norica. La afición en Cádiz por los títeres proviene del siglo XVIII, cuando varias compañías realizaban sus representaciones en casas particulares o en barracas ambulantes. Estas representaciones tenían lugar durante la Feria del Frío, que se desarrollaba entre el 8 de diciembre y el 2 de febrero.

De estas compañías, la más importante era la de la familia Montenegro, cuya obra El Nacimiento de la Tía Norica, se convirtió en la más famosa y conocida de todas. La historia que representaba era las aventuras de la vieja Norica y su nieto Batillo. Tanto fue su éxito que, en 1815, la compañía se trasladó a un teatro de la calle Compañía precisamente y se mantuvo en activo durante 55 años.

En 1897, Luis Eximeno Cháves se hizo cargo de la compañía, construyendo una barraca ambulante para ofrecer representaciones por toda la geografía gaditana.

A la muerte de Chaves, en 1919, la compañía pasó a manos de su yerno Manuel Martínez Couto. La compañía comenzó a realizar representaciones por la provincia de Sevilla, añadiéndose al sainete de la Tía Norica otros como El Teatro de Astracán, La Virgen de la Palma, Batillo Cicerone y El Sueño de Batillo. Con la llegada de la Guerra Civil, la Tía Norica dejó de funcionar hasta 1947, realizando representaciones en las calles de Cádiz de Jesús Nazareno y Arbolí.

En 1959, la Tía Norica desaparece, yendo a parar los títeres y todo el atrezo a un almacén de la calle San Juan. Allí los muñecos se van pudriendo ante la desidia del Ayuntamiento, hasta que por fin, gracias a la insistencia de intelectuales de la ciudad como Bartolomé Llompart, José María Pemán o Pedro Valdecantos, la Tía Norica reaparece con nuevas representaciones.

El Dormitorio de la T�a Norica

El Dormitorio de la Tía Norica

Por fin, en 1978 el Ministerio de Cultura adquiere los muñecos y todo el material de la compañía, para depositarlos en el Museo de Cádiz. Parecía que los títeres iban a quedar para siempre como motivo de exposición pública. Pero en 1984, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento firman un acuerdo para la recuperación de la compañía. Se construyeron nuevos muñecos idénticos a los primeros para que la Tía Norica volviera a ofrecer sus representaciones.

Así intervienen en festivales nacionales e internacionales, recibiendo premios y galardones. En la actualidad, la Tía Norica tiene una sala en el Baluarte de la Candelaria. Los títeres actuales mantienen la tradición y el movimiento de aquellos primeros títeres del siglo XVIII. Ahí es donde radica su originalidad y su belleza.

Por un lado están los títeres de hilo, que se manejan desde la parte superior del escenario a través de la llamada percha gaditana, en forma de T con la que, mediante los hilos, se mueven los brazos y la cabeza del muñeco. Luego están los títeres de peana, cuya manipulación se realiza desde el banco o parte inferior del escenario mediante varillas. Existen, además, los títeres planos para escenas de grupos. Por último, manipuladores de muñecos y voces que ofrecen personas distintas a los que manejan los títeres, lo que añade una indudable dificultad técnica a los movimientos.

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Categorias: Ocio en Cadiz, Tradiciones



Comentarios (1)

  1. Interesantísima la información, sobre todo a los que nos hemos llevado mucho tiempo fuera de Cádiz. Enlazo el artículo. Gracias.

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