La almadraba gaditana

Atunes cercados en la almadraba

Atunes cercados en la almadraba

No sé si alguna vez habéis oído hablar del término almadraba. Quizás os suene de oídas, tal como a mí mismo me pasaba hasta hace poco, o tengáis una ligera referencia de lo que pueda ser. Pero esta práctica se ha convertido con el tiempo en una de las artes de pesca más seguidas, a pesar de ser también una de las más antiguas y tradicionales. Asistir a ellas es un verdadero espectáculo, aunque algunos la consideren cruel. Desde aquí os daremos unas breves pinceladas para conocer un poco más este arte, fijado con tan sugerente palabra.

La palabra almadraba es de origen árabe. A pesar de todo, da nombre a un arte de pesca que ya se usaba en tiempos romanos, y que hoy en día podéis apreciar en aguas de la costa gaditana, sobre todo en las localidades de la zona del Estrecho, como Conil, Barbate, Tarifa y Zahara de los Atunes. La técnica de este arte consiste en colocar un complicado y complejo sistema de redes a unos tres kilómetros de la costa, ancladas al fondo del mar mediante plomos y sostenida sobre el agua con corchos.

Así de esta forma se pesca el atún que llega hasta nuestras casas. Esta especie puede llegar a alcanzar los tres metros de longitud y pesar unos setecientos kilos. Durante la primavera se acerca hasta el Mediterráneo, viajando desde el Círculo Polar Ártico, para reproducirse en la calidez de nuestras aguas. Cuando el atún pasa por las aguas del Estrecho es el momento que los pescadores aprovechan para capturarlo.

Un ejemplar de atún pescado en la almadraba

Un atún pescado en la almadraba

Son miles los atunes que cruzan esta franja de costa, encabezados por los ejemplares de mayor tamaño. Al topar con las almadrabas, caen presos de las redes, y es cuando los pescadores inician la pesca. Es la tarea que muchos consideran cruel. Los barcos forman un cerco y tiran de la red hasta que los peces afloran a la superficie, entre un torbellino de espumas y coletazos. Desde la borda, los pescadores lanzan arpones sobre los atunes, y los suben a cubierta. Es en ese momento cuando el agua se tiñe de un color rojo intenso. Los marineros gritan para oírse, y las embarcaciones cabecean enormemente ante el empuje vital de los grandes peces.

Después de la pesca, la mayoría de los peces van a parar al mercado, fundamentalmente el japonés, cuyos barcos factoría esperan en el puerto de Barbate a que los pescadores lleguen con los atunes. Se estima que uno sólo de cada cinco atunes se queda en la costa gaditana. Si a esto se le une que en los últimos años se está llevando a cabo una pesca incontrolada del atún en el Mediterráneo, el riesgo de extinción de esta especie crece por momentos. Esto conllevaría la pérdida de una de las artes de pesca más antiguas que existen en el mundo, la artesanal y milenaria almadraba gaditana.

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Categorias: Gastronomía



Comentarios (2)

  1. manuel dice:

    Soy de Huelva y me interesaría saber si Vds., me podrían proporcionar fotos de gran formato (1,30 x o,5)de una levantá de atunes. El motivo es para regalárselas a un familiar que ha sido almadrabero y quiere ponerlas en el salón de su casa.
    Si las posee me las podría enviar contra reembolso ya les daría yo la dirección. Gracias.

  2. Carmen Marquez dice:

    Hola, Manuel:

    Siento decirte que no tenemos esas fotos que nos solicitas. No obstante, dejamos tu comentario aquí, por si alguna otra persona las tiene y puede contactar contigo.

    Un saludo.

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