El Toro de Cuerda en Grazalema

Toro de cuerda en Grazalema

La figura del toro es una de las más relevantes a nivel festivo y tradicional en Grazalema. Desde tiempos de la Reconquista aparecen datos de esta fiesta en la localidad. En aquella época Grazalema sólo estaba coronada por el barrio del Convento de las Carmelitas y la Iglesia de San José, con una fuente en el centro de la plaza que servía de abrevadero para todas las reses bravas que pastaban allí.

A finales de mayo los ganaderos aprovechaban el pasto de otros lugares de la provincia, y no volvían con sus reses hasta mediados de julio, coincidiendo con las festividades de la Virgen del Carmen. Los ganaderos aprovechaban para descansar y herrar a sus reses, cosa que encantaba a los jóvenes de la población, que se dedicaban a observar los toros y protagonizar juegos.

Esto dio lugar a que, en estas fechas, se desarrollaran festividades taurinas con reses atadas con una cuerda por las calles. Es así que, a partir del siglo XVIII, los monjes carmelitas de Grazalema convierten la fiesta en el toro de la Virgen del Carmen. Los toros comienzan a a correr los lunes después del 16 de julio, día del Carmen. El toro entraba en el pueblo acompañado de cabestros, se enlazaba con una cuerda larga y se arrastraba a tirones hasta el atrio de la iglesia, para que venerara a la Virgen.

Antiguamente, aquel mozo del pueblo que lograra rociar los cuernos del toro con vino, sería el encargado de llevar el toro a la Virgen al año siguiente. Las mujeres no participaban en la fiesta. Los hombres corrían junto al toro en un derroche de valor y coraje. Hoy en día, afortunadamente, todas estas tradiciones se siguen manteniendo.

Cada lunes, después del 16 de julio, los ganaderos llevan hasta Grazalema el tradicional toro de cuerda. La cuerda, de nylon muy suave y con protección para no dañar al astado, la realizan días antes esparteros de la ciudad para que pueda resistir el embite del animal. El toro se lanza por las calles, mientras los habitantes de la ciudad corren a su lado siguiendo un recorrido que suele llevar siempre hasta el Convento de las Carmelitas. Allí el toro es llevado hasta la iglesia para que, a modo de veneración, visite a la Virgen.

La fiesta la suele organizar la Peña Lunes del Toro de Cuerda, con más de 500 participantes. Forma parte de la Velada de la Virgen del Carmen, que se abre esos días con la celebración de las noches flamencas, tradicionalmente el jueves y el viernes, en la Plaza de la Asamblea. Durante ese fin de semana, Grazalema se viste de fiesta y organiza una pequeña feria en toda la población. Un lugar muy agradable, con gente encantadora, para pasar un fin de semana distinto en la serranía de Cádiz.

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Categorias: Fiestas, Grazalema



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